sábado, 19 de noviembre de 2011

Ansias de respuestas

Yo simplemente caigo una vez más en el oscuro tormento de los por qué y en un hostil y huracanado silencio de reclamos. Completamente fuera de la realidad camino solo por inercia, mientras por mi mente pasan las sombras de recuerdos que brillan en mi olvido cotidiano.

Como una repetición compulsiva, no dejo de pedir explicaciones al vacío de tu presencia, porque aun estando junto a mí es como si estuvieras cientos de millas a lo lejos.

¿Por qué siempre todo a mi? ¿por qué tanto dolor? ¿por qué tantas pruebas? ¿por qué permitiste tanto? ¿por qué lo sigues permitiendo? ¿por qué todos mis por qué?.

Siento la necesidad de saber, como si las preguntas me quemaran por dentro, hasta quedar ahogado en dolorosas lágrimas clamadoras de respuestas.

Yo... Creo que ya fue suficiente, fue suficiente de todo esto que yo no pedí pero que me fue dado, esto que suele ser llamado vida y no estoy segura de querer.

Y mientras resuelvo todo esto, lo único que me acompaña, lo único con lo que me identifico son estas rosas, estas que tienen el color de mi alma...


viernes, 9 de septiembre de 2011

Tratando...

Estoy aprendiendo… Yo estoy aprendiendo.

Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aún cuando ellas me 
decepcionan.


¿Tú sabes amar?, cuando huyen del ideal que tengo para ellas.

Cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son, no como yo deseo que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo…
Estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el alma.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras superficiales.
Descubrir la angústia disfrazada, la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta.
Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar.
Porque el amor perdona, lanza afuera las tristezas, y cura las cicatrices que la incomprensión y la insensibilidad grabaron en el corazón herido.
El amor no alimenta heridas con pensamientos dolorosos, no cultiva ofensas con lástimas y auto compasión.
El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón.
Paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas.
Valor enterrado por el rechazo, por falta de comprensión, cariño y aceptación, por las experiencias duras vividas a lo largo de los años.
Estoy aprendiendo a ver en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dió.
Estoy aprendiendo, pero ¡cómo es de lento el aprendizaje!
¡Cómo, es de difícil amar Incondicionalmente!
Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy aprendiendo…